Las buscaban desde el 28 de enero. En un principio, las familias de las tres menores estaban desconcertadas y temían lo peor. Pero la impaciencia terminó ayer cuando supieron qué había pasado.

Las menores le dijeron a la Policía que la única opción que encontraron para estar bien era abandonar sus hogares. Dos de ellas son hermanas, tienen 14 y 17 años, y viven en Santa María, Catamarca. Según le relataron a los uniformados, decidieron huir porque no soportaban seguir conviviendo con su padre alcohólico. Ambas pasaron a buscar a una amiga que vive en Amaicha del Valle.

Esta joven de 17 años declaró que mantenía una mala relación con su mamá y que la mujer había intentado agredirla el día que dejó su casa. Así fue que las tres jóvenes se alejaron de sus hogares.

Según informaron fuentes policiales, llegaron a la capital a bordo del camión de un conocido que las dejó en la Terminal de Ómnibus. Luego se fueron a Alderetes, donde una señora amiga les prestó dinero para tomar un taxi y llegar al barrio Galicia de Las Talitas. En ese lugar vive una tía de las hermanas catamarqueñas, quien les dio alojamiento desde el 31 de enero hasta ayer, cuando las encontró la Policía.

Sin embargo luego se conoció que el mismo día que las recibió en su casa, la mujer se comunicó con otra de las tías de las menores para ponerla al tanto sobre el paradero de las jóvenes. Y ésta habló con el padre de las hermanas. Por lo tanto, cuando el hombre denunció la desaparición de sus hijas el 5 de febrero, ya habría sabido donde se encontraban.

Las jóvenes fueron sometidas a un examen médico en la Dirección de Sanidad para conocer su estado de salud. El operativo de la búsqueda estuvo a cargo del comisario Abel Monteros. Más tarde, el fiscal Jorge Ariel Carrasco del Centro Judicial Monteros dispuso que las hermanas fueran entregadas en guarda legal a sus tías. En cuanto a la menor de Amaicha, tuvo que regresar con su madre.